Explosiones atómicas antiguas… o no

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Así que al amanecer los ángeles insistieron con Lot. Exclamaron:

—¡Apúrate! Llévate a tu esposa y a tus dos hijas que están aquí, para que no perezcan cuando la ciudad sea castigada.

Como Lot titubeaba, los hombres lo tomaron de la mano, lo mismo que a su esposa y a sus dos hijas, y los sacaron de la ciudad, porque el Señor les tuvo compasión.  Cuando ya los habían sacado de la ciudad, uno de los ángeles le dijo:

—¡Escápate! No mires hacia atrás, ni te detengas en ninguna parte del valle. Huye hacia las montañas, no sea que perezcas.

Entonces el Señor hizo que cayera del cielo una lluvia de fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra. Así destruyó a esas ciudades y a todos sus habitantes, junto con toda la llanura y la vegetación del suelo. Pero la esposa de Lot miró hacia atrás, y se quedó convertida en estatua de sal.

Génesis 19:15-17, 24-26

Estas escrituras, al igual que el Majabhárata, texto mitológico de la India, son alguna de las evidencias que esgrimen los creyentes en la existencia de una antigua civilización miles de años atrás, que disponían de armas nucleares. Se trataba de Atlantes o extraterrestres, que convivieron con los seres humanos de la época en una relación de enorme desigualdad. Estos creyentes extraen de una manera sesgada las citas del Majabhárata diciendo:

Era un solo proyectil, cargado con toda la fuerza del universo.
Una columna incandescente de humo y llamas, brillante como diez mil soles, se elevó en todo su esplendor.
Era un arma desconocida, un relámpago de hierro, un gigantesco mensajero de muerte, que redujo a cenizas a toda la raza de los Vrishnis y los Andhakas.
Los cadáveres quedaron tan quemados que no se podían reconocer.
Se les cayeron el pelo y las uñas: los cacharros se rompieron sin motivo, y los pájaros se volvieron blancos.
Al cabo de pocas horas todos los alimentos estaban infectados…
…Para escapar de ese fuego los soldados se arrojaban a los ríos, para lavarse ellos y su equipo…

La referencia a la sección del Majabhárata nunca la incluyen. Y no lo hacen, porque no existe. El texto está sacado de un libro francés llamado “La mañana de los magos”, que lo cita por primera vez, y cuyo texto es repetido incansablemente sin comprobar su veracidad con el Majabhárata. Los autores del libro francés cometieron varios errores de traducción, que se transmitieron al inglés cuando se tradujo en 1963.

La verdadera referencia del Majabhárata habla de una maldición, y no de un arma.

Las calles estaban llena de ratas y ratones, ollas de barro mostraba grietas o se rompían sin causa aparente. Por la noche, las ratas y los ratones devoraban el cabello y las uñas de los hombres dormidos. [Mahabharata, Mausala Parva, sec. 2].

Y en relación a la detonación, el texto original dice:

Satisfecho consigo mismo, el Santo mostró a Utanka la forma eterna Vaishnava que Dhananjaya de gran inteligencia había visto. Utanka vio la gran alma Vasudeva de forma universal, dotados de poderosos brazos. El resplandor de esa forma fue como el de una llama de fuego de mil soles. Se puso delante de él llenando todo el espacio. Tenía caras en todos lados. He aquí la alta y maravillosa Vaishnava forma de Vishnu. De hecho, al ver al Señor Supremo en ese aspecto, el Brahman Utanka se llenó de asombro.[Mahabharata, Acwamedha Parva, Section LV (Ganguili Vol. 16)]

Según Jason Colavito, autor que ha estudiado extensamente los bulos relacionados con las citas al Majabhárata, los mil soles es una manera habitual de referirse a la magnificencia de una divinidad.

Sobre Sodoma y Gomorra, la historia es distinta. La Biblia y otras escrituras antiguas como el Corán, citan la existencia de estas ciudades antiguas. Las emplazan en algún lugar al sur del Mar Muerto, y todas coinciden con que ocurrió un trágico desenlace. Las causas varían según las fuentes. Los pecados van desde la perversión sexual, a delitos económicos, crueldad o blasfemia. Lo cierto es que las evidencias empíricas de la existencia de estas ciudades son débiles, y en ocasiones escasamente contrastadas. Como en 1976, cuando Giovanni Pettinato afirmó haber encontrado una tablilla sumeria que mencionaba la existencia de las ciudades bíblicas, aunque tras ser comprobado por otros expertos como Alfonso Archi, se confirmó que los nombres habían sido malinterpretados y que en realidad se referían a antiguas ciudades sirias.

Si realmente hubiesen existido, su desaparición podría haberse debido a un terremoto, si se asentaban cerca de la falla del Valle del Jordán, o al impacto de un meteorito.

Un meteorito podría haber liberado la energía suficiente para convertir la arena en vidrio, argumento éste que es frecuentemente usado por los creyentes en la veracidad de estas explosiones nucleares.

Muestras de estos cristales, como el encontrado en la tumba de Tutankamón incrustado en una joya con forma de escarabajo, tienen un contrastado origen en colisiones de meteoritos.

La mentira está ahí afuera

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