¿Cuánto cerebro se necesita para vivir?

Aunque puede extirparse por motivos médicos, existen casos como el de Michelle Mack, que nació sin la mitad del cerebro y nadie se dio cuenta hasta que cumplió los 27

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Un caso de hemifesresctomía (Borgstein et al.)

 

Uno de los aspectos más llamativos del caso de la mujer sin cerebelo  es que alguien pueda vivir sin una parte tan importante del encéfalo y que nadie se dé cuenta hasta los 24 años de vida. La mujer, que vive en la provincia china de Shandong, acudió al médico porque sentía mareos y náuseas y el médico se dio cuenta de que algo raro estaba sucediendo. Pero el hecho de vivir sin una parte tan importante del cuerpo no es tan extraño como pudiéramos pensar. Por todo el mundo hay decenas de personas a las que por distintos motivos – a veces por un traumatismo grave o tras sufrir un tumor – les han extraído una parte importante de su encéfalo y aún así pueden seguir viviendo con distintos grados de normalidad.

[En Neurolab: El caso de la mujer sin cerebelo]

Uno de los casos más conocidos es el de Michelle Mack, una mujer de 42 años de Virginia (EEUU) que nació solo con medio cerebro sin que nadie se diera cuenta hasta que tenía 27 años. Entretanto, Mack se había graduado en la Universidad y habla y se comunica con bastante normalidad. Tieneproblemas visuales y de orientación espacial, así como dificultad con determinados conceptos abstractos, pero hace una vida más o menos normal. Y todo porque las zonas funcionales de su cerebro, como en el caso de la ciudadana china, habían asumido funciones extra gracias a la neuroplasticidad.

En Alemania se conoce el caso de otra chica de 16 años que nació sin el hemisferio derecho de su corteza, aunque nadie se percató del problema hasta que tenía 3 años. Los médicos comprendieron su cuadro clínico completo cuando la niña tenía 6 años. “A pesar de que le falta un hemisferio cerebral“, escribían, “la chica tiene funciones psicológicas normales y es perfectamente capaz de llevar una vida normal. Es ingeniosa, encantadora e inteligente“. Es conocido el caso de otra cría, también en Alemania, a quien extrajeron un hemisferio completo de su cerebro a los 3 años por una epilepsia intratable. Cuando tenía 7 su caso se publicó en The Lancet, donde los médicos explicaban asombrados, que la chica era bilingüe en alemán y turco a pesar de todas las dificultades.

La operación para extraer o inhabilitar una mitad del cerebro se llama Hemisferectomía y el primero en aplicarla en animales fue el médico alemán Friedrich Goltz en 1888. . las primeras operaciones en humanos debieron esperar a 1923, cuando Walter Dandy realizó la primera en un caso de cáncer, y 19038, cuando el canadiense Kenneth McKenzie fue el primero en conseguir eliminar los ataques de una chica de 16 años extrayendo su hemisferio drecho. La consecuencia más directa de esta operación es una hemiplejía en distintos grados (dificultad para mover una parte del cuerpo) y problemas en el sistema visual y la visión periférica.

La clave de todos estos casos está en la plasticidad cerebral, especialmente en las edades tempranas. Los niños son capaces de aprender a hacer cosas que aparentemente no podríamos hacer si nos quitaran uno de los hemisferios porque su cerebro es todavía muy moldeable. El caso más asombroso es quizá el de William Buttars, un crío de Indianápolis (EEUU) que nació con una malformación congénita que le provocaba hasta 80 ataques epilépticos al día. Cuando cumplió un año de edad, los médicos plantearon a los padres la única alternativa posible para que el chico pudiera salir adelante: operarle y extraer uno de sus hemisferios cerebrales para cortar con los ataques.

Cuando el caso llegó al neurocirujano Gary Mathern (que había practicado unas 200 hemisferectomías) les preguntó cómo habían esperado tanto, puesto que cuanto antes se haga la operación más posibilidades hay de recuperación. La operación duró 9 horas y los médicos advirtieron a los padres de que el chico podría perder una parte importante de su visión, la movilidad de la mano izquierda y quizá nunca podría caminar sin apoyos.

El propio doctor Mathern mostraba recientemente en una charla TED imágenes del pequeño William ocho años después de la cirugía. El chico no solo puede hablar con desparpajo y caminar, sino que también corre y juega con los otros chicos como si fuera uno más. El proceso tras la operación fue paulatino, el crío aprendió a gatear a su manera, a manejarse con obstáculos, escaleras, a encaramarse. Y la plasticidad fue jugando su papel, de modo que la parte restante de su cerebro iba asumiendo nuevas funciones con cierta facilidad.

Hoy en día William aún se tiene que medicar, pero nunca ha vuelto a tener uno de los ataques que le inhabilitaban para una vida normal. Ha aprendido a leer y sueña con ser un agente secreto, aunque sus padres prefieren que vaya a la universidad. Su educadora especial, Kara Seever, es la primera sorprendida. “Nunca esperé que alguien como él pudiera hacer tantas cosas“, asegura. “Sus compañeros de clase están asombrados. Le dicen: guau, William, fíjate en todo lo que puedes hacer con solo medio cerebro”.

Neurolab

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