Carl Sagan, el abogado de la marihuana

Carl Sagan, uno de las más inspirados comunicadores científicos, era un ferviente defensor del uso de la marihuana. Revelamos algunos de sus pensamientos científico-poéticos referidos al tema.

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Recuerdo en una ocasión, tomando una ducha junto con mi esposa, justo después de haber fumado marihuana: fue cuando se me ocurrió la idea acerca de los orígenes y de la invalidez del racismo en términos de curvas de distribución gaussiana. Se me presentó, de alguna manera, como algo obvio, pero de lo que raras veces se hablaba. Dibujé las curvas con el jabón sobre la pared del baño, y luego fui a anotar la idea. Un concepto fue llevando al otro, y al cabo de una hora de trabajo frenético había escrito once ensayos cortos que abarcaban un amplio rango de temas: sociales, políticos, filosóficos y biológicos. (…) Por las opiniones que recibí después, (estos ensayos) parecen contener conceptos válidos. Los he usado en discursos públicos y en mis libros.

Todos conocemos a Carl Sagan como un inspirado comunicador científico, que dejó un legado creciente de educación e investigación. También estuvo, de diversas maneras, involucrado durante su vida con el uso de enteógenos. Carl escribió en 1969, bajo el seudónimo de “Mister X”, un ensayo a favor del uso de la marihuana, al cual pertenece el párrafo anterior. No se supo que Carl había sido el autor sino hasta después de su muerte. Es muy interesante leer su prosa, en donde puede verse su constante pensamiento científico-poético:

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Al principio no tenía deseos de probar“, escribía en su ensayo, “pero la euforia aparente que produce el cannabis y el hecho de que no provocara adicción física finalmente me persuadieron. (…) Mis primeras experiencias fueron infructuosas, y comencé a pensar que la marihuana era una especie de placebo que funcionaba a partir de una conjunción de expectativas e hiperventilación, en lugar de ser un proceso químico.

Sin embargo, después de algunos intentos infructuosos, finalmente sucedió. Estaba recostado en la sala de la casa de un amigo, pasando el tiempo examinando los patrones de sombras que una planta (¡no de marihuana!) formaba sobre el techo. Estaba viendo los detalles de la silueta de un automóvil Volkswagen. Mi primer razonamiento fue muy escéptico acerca de esta percepción, y comencé a buscar inconsistencias entre mi recuerdo de la silueta del coche y lo que estaba viendo en el cielorraso. Pero todo estaba allí al detalle.

Una forma en la que compruebo cuando la marihuana empieza a hacer efecto es cerrando los ojos para detectar flashes de imágenes, las que llegan antes que otro tipo de percepciones modificadas. Creo que esto se debe a un problema de relación señal-ruido, ya que el ‘ruido’ de la imagen es mucho menor al mantener los ojos cerrados.

Otro aspecto interesante es el relacionado con la teoría de la información. Al cerrar los ojos, las imágenes, al menos en mi caso, se limitan a siluetas, y no a imágenes completas. Considero que esto puede deberse a algún tipo de compresión de información que realiza la mente.

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Una posición política

Carl también describía cuestiones relacionadas con la sensibilidad: ”(…) Comprobé que amplifica diferentes sensibilidades que suelen estar aletargadas. (…) Por ejemplo, ha mejorado mi aprecio por el arte, algo que nunca había desarrollado. Lo mismo con mi apreciación por la música. Por primera vez fui capaz de individualizar las partes de la armonía y de descubrir la riqueza contrapuntística.

El disfrute por la comida también es algo que comprobé que se amplifica: surgen sabores y aromas, los que, habitualmente, parece que estamos demasiado ocupados para disfrutar. (…) También aumenta el disfrute por el sexo.

Incluso, Sagan llegaría más adelante a tomar posición política pública durante una entrevista (recordemos que esto sucedía en los años ’80): “Es escandaloso prohibirle a los pacientes terminales que utilicen la marihuana como paliativo para recuperar el apetito y ganar peso. Parece demencial decir que los pacientes pueden tornarse adictos a la marihuana, no sólo porque no existe evidencia de que esta produzca adicción, sino porque, aunque lo fuera, estamos hablando de gente que está muriendo, por lo que, ¿de qué los queremos salvar?

Un dato curioso: Ann Druyan, la primera esposa de Carl, es la directora del NORLM, la ONG que aboga por la reforma de las leyes sobre la marihuana, y promueve su legalización.

Para el cierre prestemos atención a este párrafo de Mr. X, en donde Carl analiza un punto clave: “Estoy convencido de que con la marihuana (y probablemente con otras drogas) se obtienen niveles de percepción válidos y genuinos los que, debido a los defectos de nuestra sociedad y nuestro sistema educativo, no pueden obtenerse sin echar mano de esas drogas. (…) Es indignante que se prohíba consumir algo que  produce serenidad e introspección, sensibilidad y camaradería, valores que tan desesperadamente necesita este mundo cada vez más loco y peligroso.

Neo Teo