Axolotiada, vida y mito de un anfibio mexicano

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El axolote, ha escrito Roger Bartra, es un “extraño animal que tiene paralizado el poder metamórfico, aunque parece dotado de una extraordinaria fuerza metafórica.” A hilar las ricas evocaciones simbólicas de esa criatura dedicó Bartra La jaula de la melancolía, su ensayo clásico sobre la legitimación del Estado mexicano hace ya 25 años. En el centro del escudo nacional podría aparecer esa lengua prehistórica en lugar del águila y la serpiente pues, según el antropólogo, es el animal específicamente mexicano. Habitante del lodo, esa larva se detiene en su juventud, se aferra a su estancamiento. Se reproduce sin llegar jamás a la madurez. Será por eso que también lleva también la equis en la frente. Somos axolotes porque somos eternamente inmaduros.

 

El animal, vuelto símbolo, sirve para pensar. El “metamorfoseador renuente” ha sido un misterio para los naturalistas pero, sobre todo, una fascinación para escritores y artistas. El axolote es nuestro emblema, escribió José Emilio Pacheco en “El reposo del fuego.”

Queda el lodo            
en que yace el cadáver de la pétrea  
ciudad de Moctezuma.         
Y comerá también estos siniestros   
palacios de reflejos, muy lealmente,            
fiel a la destrucción que lo preserva.

El ajolote es nuestro emblema. Encarna      
el temor de ser nadie y replegarse    
a la noche perpetua en que los dioses          
se pudren bajo el lodo           
y su silencio    
                     es oro  
  –como el oro de Cuauhtémoc         
que Cortés inventó.

El axolote simboliza el temor de no alcanzar nunca el ser, de no escapar del fango, de no romper el silencio. Salvador Elizondo vio en esa larva una nostalgia del lodo. El axolote, decía, es el “habitante ideal de un medio ambiguo: el fango, que no es ni líquido ni sólido.” Juan José Arreola lo capturó como un pequeño lagarto de jalea que era un peligro para las mujeres. Se oye que las que se meten al barro de los axolotes salen indefectiblemente embarazadas.

Roger Bartra ha preparado una enciclopedia cultural del axolote. Axolotiada, Vida y mito de un anfibio mexicano es un libro admirablemente concebido y realizado con la ayuda de Gerardo Villadelángel Viñas. Se trata de una compilación de textos e imágenes que retratan al animal y su fábula desde la ciencia, la historia, la antropología, la imaginación literaria. El libro recrea el mito náhuatl del axolotl, ese “gemelo del agua”; documenta el debate que ha suscitado entre los biólogos por su peculiar desarrollo; registra su riqueza alegórica en escritores como Aldous Huxley, Primo Levi o Julio Cortázar y recupera su presencia en la literatura mexicana de ayer y hoy. Merece destacarse la magnífica edición del Fondo de Cultura Económica. El libro expermienta con tipografías, emplea diferentes papeles, está profusamente ilustrado dando cuenta de las muchas miradas que se han posado sobre el emblemático animal. Un juego de ideas e imágenes alrededor de un animal en peligro de extinción que goza de cabal salud simbólica.

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La antología Axolotiada. Vida y mito de un anfibio mexicano reúne textos históricos e ilustraciones sobre este anfibio, cuya metamorfosis se asocia con el mexicano, coeditada por el INAH, el FCE y la Semarnat, con introducción y notas del sociólogo Roger Bartra.
Diversas miradas, tanto la histórico-antropológica como la literaria, confluyen en torno al axolote, “ese extraño ser, un poco monstruoso, que produce cierto horror, asco o miedo”, pero que ha generado gran fascinación entre escritores y científicos atraídos por su misterio, que a decir del sociólogo Roger Bartra, “constituye una representación irónica de la identidad del mexicano”.

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¿Es posible viajar a través del tiempo?

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Indudablemente, la idea del viaje en el tiempo, la de volver al pasado para corregir los errores cometidos, conocer determinadas personalidades o hasta ver a los dinosaurios, así como la de viajar al futuro para saber cómo funcionarán las cosas dentros de varios años, nos ha seducido a todos por igual. Pero, ¿qué tan reales pueden ser estas ideas? ¿Es realmente imposible viajar en el tiempo? ¿Es posible crear una máquina del tiempo que nos permita realizar esos viajes? Desde la ciencia ficción al gran Einstein y las ciencias duras de Hawking, veamos algunas de las respuestas que la comunidad científica brinda a estas interrogantes.

El “viaje a través del tiempo”

La idea del viaje a través del tiempo, hasta nuestros días, pertenece al terreno de la ciencia ficción, por supuesto. Aunque ha figurado en la cabeza de cualquiera de nosotros, tal como en la de numerosos e importantes hombres de ciencias y, en repetidas oportunidades, entre las artes (especialmente en la literatura y el cine), nunca ha pasado más que de allí, nunca ha sido más que un montón de teorías, ideas e hipótesis, muchas veces casi que delirantes.

De todas estas ideas y demás, surge una especie de concepto o teoría que refiere a la posibilidad de moverse tanto hacia adelante como hacia atrás en el tiempo, exáctamente de la misma forma en la que podemos hacerlo en el espacio. Por otra parte, algunas ideas relacionadas a la temática del viaje a través del tiempomencionan, no solo el viaje en el tiempo tal como en el espacio, sino también entre otras realidades ydimensiones paralelas.

El contínuo espacio-tiempo y nuestros viajes en el tiempo

Volviendo un poco a la realidad, no menos complicada que todas estas ideas, hablemos sobre lo que realmente sabemos acerca del tiempo o lo que creemos que es el tiempo. Nosotros medimos el tiempo, lo sentimos pasar y lo vemos evidenciado con facilidad, especialmente en cuanto a lo que su desarrollo respecta, a las consecuencias de su paso. Nosotros medimos el paso del tiempo en segundos, minutos, horas, años, etc., pero esto no significa que en realidad el tiempo sea algo algo que fluya en una velocidad constante y determinada. Por el contrario, así como un río puede precipitarse o desacelerarse en función al tamaño del canal por el cual corre el agua, el tiempo puede fluir de diferente manera y a diferentes velocidades en lugares diferentes.

Es decir, el tiempo es algo relativo y, claro, comprenderlo puede no resultar tan sencillo. La relación entre el tiempo y el espacio, lo explica todo, en especial qué hace o qué provoca estos cambios en el tiempo que determinan nuestro camino desde que estamos en la cuna a cuando estamos en la tumba. Nuestra especie desarrolla su existencia en 3 campos, es decir, en 3 dimensiones espaciales que nos hacen ocupar un espacio: nuestra longitud, nuestra amplitud y nuestra profundidad. Estos 3 aspectos que conforman nuestro espacio se unen a nuestro gran problema: el tiempo. El tiempo nos llega como una 4ta. dimensión, conformando lo que en sí es nuestra existencia misma, nuestro espacio-tiempo.

El tiempo no podría existir sin el espacio y el espacio, no existiría sin el tiempo. Ambos son un contínuo (el contínuo espacio-tiempo) y cualquier evento, repito, cualquier tipo de evento que se desarrolle en cualquier parte del universo tiene que implicar ambos, el espacio y el tiempo.

El hecho es que todos realmente viajamos en el tiempo. Todos viajamos en el tiempo a una velocidad de 1 segundo por segundo o de 1 hora por 1 hora por hora, si lo pensamos, no resulta extraño en lo más mínimo. Lo que en realidad tendríamos que preguntarnos es si es posible viajar en el tiempo a una velocidad mayor o menor que ésta, por ejemplo, 2 horas por hora, 10 horas por hora, 10 años por hora o más. Veamos qué posibilidades existen de que un viaje a través del tiempo de este modo pueda desarrollarse en el espacio, de qué forma esto podría o no ocurrir y cuáles serían sus consecuencias en cuyo caso. 

 

Albert Einstein y la Teoría de la Relatividad Especial

El lapso de tiempo en el que transcurrió lo que llamamos el siglo XX, vio nacer una gran cantidad de grandes científicos, entre ellos, al gran Albert Einstein. El señor Einstein desarrolló una teoría muy particular que resulta de gran interés para hablar de este tema, como lo es la Teoría de la Relatividad Especial (TRE). Como podrás imaginar, la teoría no es fácil de comprender y ni siquiera de imaginar, pues no se acerca a lo que experimentamos a diario, sin embargo, la misma es ampliamente reconocida por la comunidad científica, desde donde se asegura que es totalmente correcta. 

Como mencionaba una líneas atrás, el espacio y el tiempo son en realidad aspectos de la misma cosa en sí y ello está postulado en la teoría de Einstein. En su teoría también se señala que existe un límite en la velocidad de todas las cosas, que es equivalente a 300.000 km. por segundo y que a excepción de la luz, que viaja sobre dicho límite en el vacío, nada puede superar esta cifra. La TRE señala además que algo sorprendente ocurriría si una persona viajara a esa velocidad, a través del espacio-tiempo: el tiempo transcurriría más lento que el de las personas que no viajan a esa velocidad (1 segundo por segundo). Ésto no podría notarse hasta el momento en el que la persona volviera a encontrarse con las demás.

Suponiendo que una persona con 15 años de edad viajara al 99,5% de la velocidad de la luz en el vacío y viajara a esa velocidad durante 5 años sin detenerse, ésta tendría unos 20 años al reencontrarse con otras personas de su edad que siguieron moviéndose a una velocidad normal durante el mismo tiempo. El hecho es que esas personas tendrían entonces 65 años, pues mientras a la velocidad de la luz se experimentaron unos 5 años, a velocidad normal se experimentaron 50.

Si la persona viajara en el año 2013, volvería del viaje que duró 5 años y sería el año 2063, habiendo viajado en el tiempo a una velocidad mayor a 1 año por año. A Einstein le encantaba todo este tema del viaje en el tiempo y también propuso otra gran teoría científica: la Teoría General de la Relatividad. Esta última señala que el tiempo transcurre más lento aquí en la Tierra que en otros lugares, ya que el tiempo pasa más lento para los objetos que se encuentran en campos gravitacionales (como nosotros en la Tierra) que para los que están más alejados de éstos (como los agujeros negros o los supuestos agujeros de gusano).

Esto ha sido comprobado y se conoce como el efecto de dilatación gravitacional del tiempo. Entonces, la gravedad no sólo ejerce cambios en el espacio sino también en el tiempo, fiel a lo que al contínuo espacio-tiempo refiere. Ya podemos concluir algo: viajar en el tiempo a velocidades mayores es posible, es más, soy un entusiasta y te digo que es absolutamente posible. ¿Más? Los satélites de navegación que orbitan la Tierra lo hacen a un tiempo diferente que el nuestro y esto es tenido en cuenta al momento de trabajar con ellos.

Hawking y el viaje a través del tiempo

ImagenImagenCuando todo esto le fue cuestionado a Stephen Hawking, un hombre que como sabemos además de ser un gran científico, es un gran soñador, contestó de una forma muy clara. Él dijo que un viaje en el tiempo es totalmente posible. Claro, posible no quiere decir que sea sencillo ni mucho menos, tampoco que vaya a suceder. Hawking dijo que para viajar en el tiempo se necesita es una agujero de gusano, utilizar elGran Colisionador de Hadrones o bien un cohete que vaya muy, pero muy y muy rápido. Aunque no existe una máquina capaz de lograrlo y hasta hoy, nos resulta difícil imaginar una tecnología capaz.

La comunidad científica afirma entonces que el viaje en el tiempo a velocidades distintas a las normales es posible, pero que no es probable, en realidad, se supone que nunca sucederá o que bien no sucederá en un futuro cercano. Es que los agujeros de gusano, como vimos, no son más que una hipótesis, utilizar el Gran Colisionador de Hadrones para algo como un viaje en el tiempo representa enormes peligros y bueno, no solo no existe algo que nos permita viajar a la velocidad de la luz sino que no sabemos qué pasaría con el organismo de una persona si viajara a esa velocidad.

Sin embargo, soñar y cuestionarse al respecto lo hace tremendamente interesante, ¿no lo crees? ¿Qué opinas tú al respecto? ¿Imaginas qué cosas podrían suceder si alguien viajara en el tiempo? Y si en el futuro fuese posible, ¿no crees que ya tendría que haber llegado alguien desde el futuro a nuestro tiempo? ¿Qué te parece?

 

-Ojo científico

Puerta a la conciencia divina

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En 1983, un equipo de científicos profundamente piadoso llevó a cabo un experimento radical en un centro de investigaciones no revelado. Los científicos habían teorizado que un ser humano sin acceso a los sentidos o formas de percibir los estímulos sería capaz de percibir la presencia de Dios.

Creían que los cinco sentidos habían nublado nuestra conciencia de la eternidad, y sin ellos, un ser humano realmente puede establecer contacto con Dios a través del pensamiento. Un anciano que dijo no tener “nada por qué vivir” fue el sujeto de la prueba como voluntario. Para purgar todos sus sentidos, los científicos realizaron una operación compleja en la que se cortaron todas las conexiones de los nervios sensoriales hasta el cerebro mediante cirugía. Aunque el sujeto mantenía la función muscular completa, no podía ver, oír, saborear, oler, o sentir. No tenía la posibilidad de comunicarse ni de percibir el mundo exterior, quedó solo con sus pensamientos.

Los científicos le monitoreaban mientras hablaba en voz alta sobre su estado de ánimo tan mezclado, arrastraba las palabras y pronunciaba frases que ni siquiera se podían entender. Después de cuatro días, el hombre dijo que podía “escuchar” voces ininteligibles dentro de su cabeza. Suponiendo que se trataba del inicio de la psicosis, los científicos prestaron poca atención a las preocupaciones del hombre.

 

Dos días después, el hombre gritó que podía escuchar a su esposa muerta hablar con él, y aún más, podía comunicarse de nuevo. Los científicos estaban intrigados, pero no estaban convencidos hasta que el sujeto comenzó a nombrar los parientes muertos de los científicos. Repitió la información personal de los científicos que sólo sus cónyuges y los padres muertos habrían sabido. En este punto, una parte considerable de los científicos abandonaron el estudio.

Después de una semana de conversar con las personas fallecidas a través de sus pensamientos, el tema se convirtió en angustia, diciendo que las voces eran abrumadoras. En cada momento, su conciencia fue bombardeada por cientos de voces que se negaban a dejarlo solo. Con frecuencia se lanzaba contra la pared, tratando de provocar una respuesta al dolor. Le rogó a los científicos por sedantes, para poder escapar de las voces y dormir. Esta táctica funcionó durante tres días, hasta que comenzó a tener graves pesadillas. En repetidas ocasiones dijo que él podía ver y oír a los muertos en sus sueños.

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Sólo un día después, el sujeto comenzó a gritar y a desgarrar su ojos no funcionales, con la esperanza de sentir algo en el mundo físico. El sujeto histérico ahora decía que las voces de los muertos eran ensordecedoras y hostiles, hablando del infierno y el fin del mundo. En un momento dado, le gritaron “No hay cielo, no hay perdón” por cinco horas seguidas. Continuamente rogó que lo matasen, pero los científicos estaban convencidos de que él estaba a punto de establecer contacto con Dios.

Después de otro día, ya no podía formar frases coherentes. Al parecer loco, empezó a morder pedazos de carne de su brazo. Los científicos se precipitaron en la cámara de prueba y le contuvieron en una mesa para que no pudiera quitarse la vida. Después de unas horas de estar atado, el sujeto detuvo su lucha y cesó los gritos. Se quedó mirando al techo en silencio mientras las lagrimas cruzaban su rostro. Durante dos semanas tuvo que ser rehidratado manualmente debido al llanto constante. Con el tiempo, volvió la cabeza y, a pesar de su ceguera, se puso en contacto con los ojos enfocados a un científico por primera vez en el estudio.

 -Le susurró “He hablado con Dios, y él nos ha abandonado“, mientras sus signos vitales desaparecían. No hubo causa aparente de la muerte.

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